viernes, 21 de diciembre de 2007

LA PENA EN ESA CIUDAD

La pena en esa ciudad
eran unos inmensos
edificios
blancos y ciegos y adentro
de cada uno había un hombre
para el que en esa
ciudad la pena era
unos inmensos edificios
blancos y ciegos
con un hombre adentro
para el cual la pena
en esa ciudad
era un edificio blanco
con un hombre adentro
blanco y ciego.

Juan José Saer, El arte de narrar.

martes, 20 de noviembre de 2007

explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome

Alejandra Pizarnik

sábado, 17 de noviembre de 2007

Entonces, justamente entonces, volverán a atravesar todo este aquelarre, como fantasmas, las preguntas: ¿para qué? - ¿hacia dónde? - ¿y después qué?
Martín Heidegger





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martes, 6 de noviembre de 2007

hay un morir

No me lleves a sombras de la Muerte
a donde se hará sombra mi vida,
donde sólo se vive el haber sido.
No quiero el vivir del recuerdo.
Dame otros días como éstos de la vida.
Oh no tan pronto hagas
de mí un ausente
y el ausente de mí.
¡Que no te lleves mi Hoy!
Quisiera estarme todavía en mí.

Hay un morir si de unos ojos
se voltea la mirada de amor
y queda sólo el mirar de vivir.
Es el mirar de sombras de la Muerte.
No es la Muerte la libadora de mejillas,
esto es muerte: olvido en ojos mirantes.

Macedonio Fernández
Quedándote o yéndote
Luis Alberto Spinetta

Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer
y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz
el sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida
y deberás amar
amar, amar hasta morir
y deberás crecer
sabiendo reír y llorar
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
de tí saldrá la luz
tan sólo así serás feliz
y deberás luchar
si quieres descubrir la fe
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
este agua lleva en sí
la fuerza del fuego
la voz que responde por tí
por mí...
y esto será siempre así
quedándote o yéndote.

lunes, 1 de octubre de 2007

miércoles, 12 de septiembre de 2007

"Había habido algo maravilloso creado por nosotros. Cecilia era una maravillosa muchacha, tenía trajes con flores en la primavera, unos guantes diminutos y usaba pañuelos de tela transparente que llevaban dibujos de niños bordados en las esquinas. Como un hijo, el amor había salido de nosotros. Lo alimentábamos, pero él tenía su vida aparte. Era mejor que ella, mucho mejor que yo."

Juan Carlos Onetti, "El pozo".